Resumen:
La Insuficiencia Renal Crónica constituye un problema de salud
cada vez más importante debido a la incidencia y prevalencia
crecientes en los últimos años. Numerosas son las causas
y factores que influyen en el desarrollo y progresión de la
enfermedad. El diagnóstico y tratamiento precoz son fundamentales
para el pronóstico, y de ellos dependerá la futura necesidad
de tratamiento sustitutivo renal en estos pacientes.
En esta revisión se tratan los aspectos más importantes en cuanto
a epidemiología y tratamiento conservador (no dialítico) de la
insuficiencia renal crónica.
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Abstract:
Chronic Renal Failure is nowadays a very
important public health problem because of the increasing incidence
and prevalence in last years. Evolution and progression of the renal
disease depend on many factors and causes. Early diagnosis and treatment
are basic for its prognosis, and it will be fundamental for the future
necessity of substitutive renal treatment.
This paper treats most important features about epidemiology and conservative
treatment of chronic renal failure.
|
Definición y Clasificación:
La Insuficiencia Renal Crónica (IRC) se define como la reducción
progresiva e irreversible del filtrado glomerular. Las distintas fórmulas
para el cálculo del FGR se describen más adelante. La NKF (National
Kidney Foundation) clasifica la IRC en 5 estadios (1), en función del
filtrado glomerular renal (FGR) (Tabla I).
| Tabla I: Clasificación de la IRC en función del Filtrado Glomerular (FGR) |
|---|
Estadio |
Descripción |
FRG |
I |
Daño
Renal con FRG normal |
>90 ml/min |
II |
Leve |
60-89 ml/min |
III |
Moderado |
30-59 ml/min |
IV |
Severo |
15-29 ml/min |
V |
Fallo Renal
(diálisis) |
<15
ml/min |
Etiologías:
Las causas de IRC son múltiples y se pueden clasificar en distintos
grupos (Tabla II). Hay que destacar el fuerte incremento de la nefropatía
diabética
como causa de IRC en los últimos años, representando en España
más de la quinta parte de los casos, y en EE.UU. hasta un 40%. Además,
dado el incremento de la edad de la población con insuficiencia renal,
las causas de origen vascular también han aumentado notablemente (2).
| Tabla II: Distribucción de las causas de IRC en España en el año 2001. |
| Enfermedad Renal |
Incidencia (%) |
| Diabetes |
21 |
| Vascular |
16 |
| Glomerular |
14 |
| Tubulo-Intersticial |
11 |
| Poliquistosis Renal |
7 |
| Sistémicas |
5 |
| Hereditarias |
2 |
| Otras |
3 |
| No Filiada |
21 |
Epidemiológia:
En España, en el año 2001, la prevalencia de pacientes
en tratamiento sustitutivo renal era de 885 por millón de población
(PMP), lo que supone un incremento del 4% respecto al año anterior.
Según
las técnicas, el 51% en HD, el 6% en diálisis peritoneal, y el
43% trasplantados. La incidencia global en el año 2001 de tratamiento
sustitutivo fue de 128 PMP. La distribución de los pacientes según
la técnica fue la siguiente: el 87% en HD, el 12% en diálisis peritoneal,
y un 1% de pacientes trasplantados (2). Los datos por Comunidades Autónomas
se detallan en la Tabla III.
Estos datos nos dan idea de la importancia del manejo del paciente con IRC para
enlentecer y evitar en lo posible la aparición de complicaciones relacionadas
con esta enfermedad y reducir la necesidad de tratamiento dialítico.
Tabla III: Comparación de incidencia de pacientes en tratamiento sustitutivo renal en 2000 y 2001 (Salvo CC.AA. de Madrid y Extremadura que no aportaron datos).
Historia Natural:
En fases iniciales
de la IRC, los pacientes suelen estar asintomáticos.
Cuando el FGR disminuye por debajo de 30 ml/min, pueden aparecer ciertos síntomas
como astenia y malestar general, en relación con anemia secundaria al
déficit de eritropoyetina, así como alteraciones hidroelectrolíticas
(acidosis, hiperpotasemia) y del metabolismo calcio-fósforo.Por debajo
de 15 ml/min suelen aparecer síntomas digestivos (náuseas, anorexia),
cardiovasculares (disnea, edemas, cardiopatía isquémica) y neurológicos
(insomnio, déficit de concentración). Por debajo de estos niveles
es necesaria la diálisis para evitar complicaciones potencialmente mortales.
La historia natural viene resumida de manera gráfica en la Tabla IV (4).
Tabla IV: Historia natural
de la Insuficiencia Renal Crónica
(extraído de Normas de Actuación Clínica de la Sociedad Española de Nefrología). 
Evalucación del paciente con IRC:
Anamnesis y exploración física.
Una buena anamnesis nos orientará hacia las posibles causas de IRC
(evolución y
severidad de diabetes, HTA y otros factores de riesgo cardiovasculares,
signos y síntomas de enfermedad sistémica, datos sugestivos
de enfermedad glomerular, posibles tóxicos renales, antecedentes
familiares, enfermedades concomitantes, etc.), establecer la evolución
de la enfermedad y reconocer otros factores que puedan influir en su
desarrollo y pronóstico. En
la tabla V se resumen los principales signos y síntomas que pueden
aparecer en la IRC (4).
Tabla
V: Anamnesis y exploración física del paciente con IRC (Extraído
de la Guía de Insuficiencia Renal en Atención Primaria) |
|---|
|
PIEL |
NERVIOSO Y LOCOMOTOR |
DIGESTIVO |
CARDIO-RESPIRATORIO |
OSEO-ARTICULAR |
ENDOCRINO |
Palidez
Equimosis Hematomas Prurito Piel
seca Color Cetrino
|
Insomnio, asterixis
Piernas inquietas Debilidad Cefalea |
Anorexia Naúseas
y vomitos Fetor urémico y mal sabor de boca Hemorragias Pirosis
Estreñimientos |
Disnea, edemas
HTA Dolor precordial Pericarditis urémica Isquemia arterial
periférica
Arterosclerosis. |
Osteodistrofia
Calcificaciones Alteración del crecimiento Fracturas patológicas |
Amenorrea Esterilidad
Abortos Impotencia Intolerancia a glucosa Hipoglucemia |
- Pruebas de función renal.
Como se ha comentado previamente, el FGR nos permite clasificar la gravedad
de la IRC y monitorizar su evolución
a lo largo del tiempo. Para medir el FGR en la clínica diaria se
utiliza el Aclaramiento de Creatinina (CCr) ya que la creatinina es una
sustancia fácil de medir y se elimina fundamentalmente por filtrado
glomerular. Existen distintas maneras de medir el CCr, que principalmente
son:
CCr (ml/ min): [Cru × Volumén
(ml) / Crp × t° recogida (min)] (basada en orina de 24h)
Si no se dispone de orina de 24h se puede utilizar:
CCr (ml/ min): [(140 — edad) × Peso
/ Crp × 72] × 0,85 (si mujer) (Cockroft Gault)
Cru: Creatinina en orina; Crp: Creatinina en plasma; si 24h de tiempo de
recogida son 1440 minutos. Ajustar a superficie corporal 1,73 m2
- Hallazgos de laboratorio. En la
tabla VI se resumen los distintos hallazgos en las pruebas de laboratorio
en las distintas fases de la IRC (4).
Tabla
VI: Hallazgos de laboratorio en la IRC (Extraído
de la Guía de Insuficiencia Renal en Atención Primaria) |
|
HEMATOLOGÍA
Y METABOLISMO |
PRODUCTOS DEL METABOLISMO
PROTEICO |
IONES |
ANÁLISIS
DE ORINA |
Anemía
Normocítica-Normocrómica Déficit de eritropoyetina Déficit
de hierro Tiempo de hemorragia alargado Alteración agregación
plaquetaria Alteraciones lipídicas Intolerancia a glucosa |
Creatinina
aumenta cuando la función renal disminuye un 50%
PCreatinia y Urea relacionadas con dieta, metabolismo proteíco
y diuresis
|
Protasio
normal hasta fases avanzadas de la IRC, e influido por la acidosis Hipocalcemia o normocalcemia Hiperfosforemia Hipomagnesemia |
Poliuria,
oliguria según etiologías Isostenuria (baja densidad orina) Proteinuria variable Sedimento variable. |
- Pruebas de imagen. La ecografía
constituye un método
sencillo, rápido e inocuo para el estudio de las enfermedades renales,
por lo que es ampliamente utilizada en nefrología, permitiendo visualizar
tamaño, posición, ecogenicidad, posibles asimetrías
y malformaciones, signos de uropatía obstructiva y diferenciación
corticomedular. Podemos resumir las indicaciones de ecografía en
Atención Primaria en la tabla VII.
| Tabla VII: Indicaciones
de Ecografía en Atención Primaria. |
- Hipertensión de difícil
control.
- Sospecha de hipertensión secundaria.
- Cólicos nefríticos.
- Hematuria sin infección hurinaria.
- Sospecha de uropatía obstructiva.
- Infecciones urinarias de repetición.
- Dolor lumbar de etiología no aclarada
y persistente.
- Alteración del sedimento urinario
o proteinuria persistentes.
- Siempre que exista sospecha de insuficiencia
renal de origen parenquimatoso u obstructivo.
|
Otras pruebas de imagen son la urografía intravenosa, que nos ayuda a
evaluar la forma de los riñones y vía urinaria, CT, más
utilizada para el estudio de masas y quistes complicados, y la angio-RMN, muy útil
para el estudio de patología vascular renal, como estenosis de arteria
renal, y que carece de riesgo de nefrotoxicidad por contraste.
- Biopsia Renal. La biopsia renal
en la IRC sólo estaría justificada si su resultado pudiera
influir en el tratamiento de la enfermedad o ante la sospecha de alguna
enfermedad sistémica como el Lupus Eritematoso Sistémico,
el Mieloma Múltiple o una enfermedad glomerular progresiva. Hoy
en día se realiza la mayoría de las ocasiones de manera
percutánea y bajo control ecográfico, con escasa tasa de
complicaciones
Tratamiento Conservador:
El seguimiento del paciente con IRC debe realizarse
de manera conjunta entre el nefrólogo y el médico de atención
primaria. Los objetivos del tratamiento conservador de la IRC son:
- Enlentecer el deterioro de la función renal
- Detectar y corregir los factores que deterioran la función renal
de manera reversible
- Prevenir y tratar las complicaciones de la IRC
- Decidir sobre la inclusión en programa de diálisis-trasplante
- Seleccionar el método de tratamiento inicial
- Educar al paciente y a su familia
- Atender aspectos psicológicos y sociales
- Preparar con suficiente antelación para el tratamiento sustitutivo
renal
- Iniciar oportunamente el tratamiento sustitutivo renal
Para ello será fundamental el control médico exhaustivo
con las siguientes consideraciones:
- Restricción proteica: la dieta hipoproteica retrasa la aparición
de síntomas urémicos, aunque nunca debe indicarse una cantidad
inferior a 0,6 g/kg/día, pues puede ser causa de malnutrición.
Debe aconsejarse únicamente en estadios finales de la enfermedad (NKF
IV-V).
- Agua y sal: la ingesta hídrica depende de la diuresis residual de
cada paciente, siendo recomendable, en general, entre 1,5-3 l/día.
La sal de la dieta debe ser restringida para controlar la hipervolemia
y la hipertensión,
y en ocasiones es necesario el uso de diuréticos, recomendándose
los de asa para los pacientes con IRC y evitando los ahorradores de potasio.
- Bicarbonato: cuando el FGR es inferior a 25 ml/min, normalmente se requiere
aporte exógeno de bicarbonato, aunque hay variación según
la función
renal residual, las características de cada paciente y la etiología
de la IRC (diabetes mellitus, tubulointersticial, etc). Iniciar tratamiento si
bicarbonato menor de 18 mmol/l, ajustando dosis en función de la respuesta
(dosis entre 2-6 g/24h)
- Calcio-Fósforo: el control del balance de Calcio y Fósforo
es fundamental para prevenir el hiperparatiroidismo secundario y las osteodistrofia
renal. Su control variará según los niveles de Calcio, Fósforo
y PTH en cada paciente, requiriendo el uso sólo o combinado de quelantes
del fósforo, con o sin calcio, y vitamina D, además de la restricción
dietética de fósforo. Existen distintos tipos de quelantes del
fósforo, con Calcio: acetato cálcico (Royen®), carbonato
cálcico (Caosina®, Mastical®), con Aluminio (evitar en lo
posible): hidróxido de Aluminio (Pepsamar®, Alugel®), y sin
Calcio ni Aluminio: Sevelamer (Renagel®). Las dosis variarán según
respuesta y monitorizando niveles de Calcio, Fósforo y PTH, para mantener
un producto Calcio-Fósforo (Ca x P) menor de 55.
- Anemia: los pacientes con IRC presentan anemia normocítica normocrómica
producida fundamentalmente por el déficit de eritropoyetina. La administración
exógena de eritropoyetina (EPO) mejora la supervivencia, disminuye
la morbimortalidad, fundamentalmente por disminución de los eventos
cardiovasculares, y aumenta la calidad de vida de los pacientes. Debe asegurarse
un depósito de hierro adecuado (ferritina >100 ng/ml) previo al
inicio del tratamiento con EPO, además de descartar otras causas frecuentes
de anemia.
- Control de la HTA: el control de la HTA es fundamental para enlentecer
la progresión de la enfermedad renal, así como la de todo el
sistema cardiovascular. Especialmente indicados por su efecto nefroprotector
(enlentecimiento de la progresión de la IRC de cualquier etiología,
especialmente diabetes) están los IECA/ARAII. La elección del
fármaco o fármacos ha de ser individualizada, vigilando estrechamente
la aparición de efectos secundarios (edemas, fracaso renal agudo hemodinámico,
hiperpotasemia, etc) y teniendo en cuenta las posibles contraindicaciones
de cada uno de ellos.
- Control de factores cardiovasculares: el control glucémico en los
pacientes diabéticos, el control lipídico, el ejercicio moderado
y el abandono del hábito tabáquico deberían ser objetivo
fundamental para cualquier médico responsable de enfermos con IRC,
siguiendo las recomendaciones sobre factores de riesgo cardiovasculares
(HbA1c <7%,
LDL-col <100, etc).
Criterios de derivación:
Numerosos estudios han demostrado la importancia de la referencia
precoz al nefrólogo
de los pacientes con patología renal (5). Aunque los criterios de derivación
no están consensuados, se podrían resumir en:
- Insuficiencia renal con CCr confirmado <90 ml/min
- Proteinuria o microhematuria en el sedimento
- Alteraciones analíticas en sangre y orina sospechosos de afectación
renal
- Sospecha de HTA maligna con signos de retinopatía hipertensiva
o afectación cardiaca
- HTA refractaria a tratamiento
- HTA con sospecha de secundarismo
- HTA con deterioro
de función renal, hematuria y/o proteinuria
- Diabetes Mellitus con aumento o persistencia de microalbuminuria
- Diabetes Mellitus con presencia de proteinuria
- Diabetes Mellitus
con HTA >130/80 mmHg a pesar de tratamiento
En resumen, la IRC constituye una enfermedad cada vez más frecuente en
nuestro medio debido al envejecimiento de la población, y al aumento en
la incidencia de determinadas patologías como la diabetes mellitus. El
manejo estrecho del paciente es fundamental, con un enfoque destinado a prevenir
las complicaciones de la IRC. La IRC es una patología con alta morbilidad
cardiovascular en la que la detección precoz, remisión adecuada
a Nefrología y el trabajo en equipos multidisciplinares, especialmente
con Atención Primaria, puede conseguir el retraso del inicio de diálisis,
mejorar la morbimortalidad y calidad de vida de estos pacientes.
Bibliografía
-
National Kidney Foundation: K/DOQI clinical practice guidelines
for chronic kidney disease: evaluation, classification, and
stratification.
Am J Kidney Dis, 2002 Feb;39(2 Suppl 1):S1-266
-
López Revuelta K, et al: Informe de diálisis
y trasplante año 2001 de la Sociedad Española
de Nefrología y Registros Autonómicos. Nefrología
2004;1:21-33
-
Normas de Actuación Clínica de la Sociedad
Española de Nefrología. www.senefro.org.
-
Guía Clínica de la Insuficiencia Renal en Atención
Primaria. www.semergen.es.
-
Documento de Consenso 2002 sobre
pautas de detección, prevención
y tratamiento de la nefropatía diabética en España.
Nefrologia, 2002;22(6):521-530
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